jueves, 9 de agosto de 2012

Una noche







Anocheció de repente,
caminando por la playa me encontré rodeada de estrellas y olas moradas.
Estaba tranquila.
Al fin y al cabo me encontraba en el paraíso y ya nada tenia importancia en ese rincón del mundo.
Me hallaste tranquila y mansa,
dos características que casi nunca se conjugan en mi tiempo presente.
Te sorprendió mi sonrisa,
pero era justo lo que tu noche y la mia necesitaban.
Entre risas compartimos aventuras,
historias cortas en duración pero significativas en experiencias.
La noche se alzaba en el cielo y las estrellas nos hacían compañía.
Hacia calor pero tenias frio,
claro está, a diferencia de Devendra, no ibas a morir.

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